sábado, 19 de febrero de 2011

¿Cómo funciona el Televisor?




Papá ¿Cómo funciona la “Tele”? esta es una pregunta que más de un niño le ha hecho a su Padre, incluso de niño me preguntaba cómo funcionaba aquella “cajita mágica”.

Acostumbrados a ella, la televisión ha dejado de sorprendernos como invento, pero no deja de ser una maravilla de la tecnología. Deteniéndonos a pensar, podremos darnos cuenta de que no debe ser sencillo mandar una imagen con sonido a través de continentes separados por distancias enormes.

La televisión, sabemos, es un dispositivo capaz de transmitir imágenes visuales y sonidos a distancia, a través de diversos canales de comunicación. La señal de televisión comienza con la conversión de una imagen y su sonido tomada por una cámara en un código electrónico. La señal electrónica se imprime entonces en ondas de radio de alta frecuencia para ser transmitida. Después de la transmisión, el aparato receptor, esa antena que tienes en tu casa, recibe la señal, y el aparato de televisión casero la separa y la amplifica.

La señal pasa al tubo de la imagen, que rehace la original delante de nuestros ojos. Para ello utiliza un bombardeo de electrones que chocan con una pantalla cubierta de una o más sustancias fluorescentes. De manera similar al tubo de rayos catódicos, la imagen se forma a partir de los electrones que salen del cátodo y que son dirigidos a diferentes puntos de la pantalla. Cuando llegan muchos electrones al mismo punto, éste se ve claro. Si son pocos, se ve oscuro.

El haz de electrones cruza a lo largo de la pantalla en líneas horizontales (525 líneas por figura en América y 625 en Europa). En una fracción de segundo, el “cañón electrónico” recorre la pantalla y nos muestra una imagen fija. En la figura 3.10 se observa un diagrama del cinescopio de una televisión. El voltaje entre el cátodo y la primera rejilla es variable, y determina el número de electrones que salen del cañón en un momento dado. El director del cañón es un complicado sistema de campos eléctricos y magnéticos que logra que el haz recorra línea por línea la pantalla en un treintavo de segundo. Como la retina humana retiene lo percibido durante un décimo de segundo, y el tiempo que le toma al cañón dibujar la imagen es más corto, lo que detectamos es una animación aparentemente continua, como en el cine.



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