Papá ¿Cómo funciona la “Tele”?
esta es una pregunta que más de un niño le ha hecho a su Padre, incluso de niño
me preguntaba cómo funcionaba aquella “cajita mágica”.
Acostumbrados a ella, la
televisión ha dejado de sorprendernos como invento, pero no deja de ser una
maravilla de la tecnología. Deteniéndonos a pensar, podremos darnos cuenta de
que no debe ser sencillo mandar una imagen con sonido a través de continentes
separados por distancias enormes.
La televisión, sabemos, es un
dispositivo capaz de transmitir imágenes visuales y sonidos a distancia, a través
de diversos canales de comunicación. La señal de televisión comienza con la
conversión de una imagen y su sonido tomada por una cámara en un código electrónico.
La señal electrónica se imprime entonces en ondas de radio de alta frecuencia
para ser transmitida. Después de la transmisión, el aparato receptor, esa antena
que tienes en tu casa, recibe la señal, y el aparato de televisión casero la
separa y la amplifica.
La señal pasa al tubo de la
imagen, que rehace la original delante de nuestros ojos. Para ello utiliza un bombardeo de electrones que chocan con
una pantalla cubierta de una o más sustancias fluorescentes. De manera similar
al tubo de rayos catódicos, la imagen se forma a partir de los electrones que
salen del cátodo y que son dirigidos a diferentes puntos de la pantalla. Cuando
llegan muchos electrones al mismo punto, éste se ve claro. Si son pocos, se ve
oscuro.
El haz de electrones cruza a lo largo
de la pantalla en líneas horizontales (525 líneas por figura en América y 625
en Europa). En una fracción de segundo, el “cañón electrónico” recorre la
pantalla y nos muestra una imagen fija. En la figura 3.10 se observa un
diagrama del cinescopio de una televisión. El voltaje entre el cátodo y la
primera rejilla es variable, y determina el número de electrones que salen del
cañón en un momento dado. El director del cañón es un complicado sistema de
campos eléctricos y magnéticos que logra que el haz recorra línea por línea la
pantalla en un treintavo de segundo. Como la retina humana retiene lo percibido
durante un décimo de segundo, y el tiempo que le toma al cañón dibujar la
imagen es más corto, lo que detectamos es una animación aparentemente continua,
como en el cine.

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